El SIFO (Small Intestinal Fungal Overgrowth) o sobrecrecimiento fúngico del intestino delgado se caracteriza por una proliferación excesiva de hongos o levaduras en el intestino delgado, especialmente especies del género Candida.
Puede provocar síntomas digestivos muy similares a los del SIBO, como distensión abdominal, gases, dolor abdominal o diarrea. Sin embargo, son alteraciones diferentes: mientras que en el SIBO existe un sobrecrecimiento bacteriano, en el SIFO predominan los microorganismos fúngicos.
Además, SIBO y SIFO pueden coexistir, lo que puede dificultar el diagnóstico en personas con síntomas digestivos persistentes.
Qué es el SIFO
En condiciones normales, el tubo digestivo alberga también una comunidad de hongos que forma parte del denominado micobioma intestinal. El problema aparece cuando determinadas especies proliferan de forma excesiva en el intestino delgado y este sobrecrecimiento se asocia a síntomas digestivos.
Las especies de Candida son las más estudiadas, aunque pueden encontrarse otros hongos. A diferencia del SIBO, el SIFO continúa siendo una entidad relativamente poco estudiada y todavía no existen criterios diagnósticos y terapéuticos completamente estandarizados.
Síntomas del SIFO
Los síntomas son inespecíficos y se solapan con los de otros trastornos gastrointestinales. Entre los descritos con mayor frecuencia se encuentran:
- Distensión o hinchazón abdominal.
- Gases y flatulencia.
- Eructos frecuentes.
- Dolor o molestias abdominales.
- Digestiones pesadas o dispepsia.
- Náuseas.
- Diarrea.
Estos síntomas no permiten diagnosticar un SIFO por sí solos, ya que también pueden aparecer en el síndrome de intestino irritable, SIBO, intolerancias alimentarias y otras alteraciones digestivas.
Qué diferencia hay entre SIFO y SIBO
SIBO y SIFO afectan al intestino delgado y pueden producir una sintomatología similar, pero el tipo de microorganismo implicado es diferente.
| Característica | SIBO | SIFO |
|---|---|---|
| Microorganismos | Sobrecrecimiento bacteriano | Sobrecrecimiento de hongos o levaduras |
| Microorganismos frecuentes | Diferentes especies bacterianas | Especialmente especies de Candida |
| Síntomas | Gases, distensión, dolor, diarrea o estreñimiento | Gases, distensión, dolor abdominal, dispepsia, náuseas o diarrea |
| Test de aliento | Puede utilizarse para detectar hidrógeno y metano | No existe actualmente un test de aliento validado |
| Diagnóstico directo | Cultivo de aspirado intestinal | Cultivo fúngico de aspirado intestinal |
| Tratamiento | Depende del tipo de sobrecrecimiento y de su causa | Puede requerir tratamiento antifúngico bajo supervisión médica |
Si quieres conocer las diferencias entre los distintos tipos de sobrecrecimiento intestinal puedes consultar nuestro artículo sobre SIBO, IMO y otros tipos de disbiosis intestinal.
Por qué aparece el SIFO
El intestino dispone de distintos mecanismos que dificultan una proliferación excesiva de microorganismos, como la acidez gástrica, la motilidad gastrointestinal, las secreciones digestivas y la propia microbiota intestinal.
Cuando alguno de estos mecanismos se altera puede aumentar el riesgo de sobrecrecimiento microbiano. Entre los factores que se han relacionado con SIFO se encuentran:
- Alteraciones de la motilidad gastrointestinal, que dificultan el adecuado desplazamiento del contenido intestinal.
- Uso prolongado de antibióticos, que puede modificar el equilibrio de la microbiota intestinal.
- Tratamiento con corticoides o inmunosupresores.
- Inmunosupresión y determinadas enfermedades crónicas.
- Diabetes, especialmente cuando existe un control metabólico inadecuado.
- Uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP), aunque la relación debe valorarse dentro del contexto clínico de cada paciente.
Las alteraciones de la motilidad intestinal y el uso de inhibidores de la bomba de protones se encuentran entre los factores estudiados específicamente en pacientes con SIFO.
Cómo se diagnostica el SIFO
El diagnóstico del SIFO es uno de los principales retos actuales, porque los síntomas son inespecíficos y no existe un test de aliento validado para detectar sobrecrecimiento fúngico.
La técnica de referencia consiste en obtener una muestra del contenido del intestino delgado mediante aspirado duodenal o yeyunal y realizar posteriormente un cultivo cuantitativo de hongos.
En los estudios clínicos suele utilizarse como referencia una concentración de aproximadamente 103 unidades formadoras de colonias por mililitro (UFC/ml), aunque este punto de corte todavía no está universalmente validado.
Además, encontrar hongos en el tubo digestivo no significa necesariamente que sean responsables de los síntomas, ya que determinadas especies forman parte del micobioma normal. Por ello, los resultados deben interpretarse siempre junto con la historia clínica y el resto de pruebas diagnósticas.
Un estudio publicado en 2026 comparó el rendimiento de los aspirados duodenales y yeyunales para detectar sobrecrecimiento bacteriano o fúngico. Sus resultados refuerzan el interés del aspirado duodenal como alternativa más accesible, aunque ningún método diagnóstico es perfecto.
¿Existe un test de aliento para detectar SIFO?
No. Los test de aliento empleados habitualmente en SIBO analizan principalmente la producción de hidrógeno y metano tras la fermentación de determinados sustratos. Actualmente estos test no están validados para diagnosticar SIFO.
Tampoco se consideran pruebas diagnósticas estándar para SIFO los anticuerpos frente a Candida, el D-arabinitol urinario u otros biomarcadores indirectos. La investigación busca métodos menos invasivos, pero todavía faltan biomarcadores suficientemente validados para la práctica clínica habitual.
Tratamiento del SIFO
El tratamiento debe individualizarse y tener en cuenta tanto el posible sobrecrecimiento fúngico como los factores que han favorecido su aparición.
Los antifúngicos son el tratamiento farmacológico utilizado cuando existe una indicación médica. Entre los fármacos descritos en la literatura se encuentran los azoles, como fluconazol, y antifúngicos como nistatina.
Algunas publicaciones describen tratamientos de aproximadamente dos o tres semanas, pero actualmente no existe un protocolo terapéutico universal para el SIFO. La elección del antifúngico, la dosis y la duración deben establecerse de forma individualizada por el médico teniendo en cuenta el microorganismo implicado, las posibles resistencias, las interacciones farmacológicas y las características del paciente.
Además, la evidencia disponible todavía es limitada respecto a si la eliminación del sobrecrecimiento fúngico garantiza la resolución completa de los síntomas digestivos.
Dieta para SIFO: qué sabemos realmente
Es frecuente encontrar en internet diferentes propuestas de “dietas anticándida” o dietas antifúngicas basadas en eliminar numerosos grupos de alimentos. Sin embargo, actualmente no existe suficiente evidencia clínica para afirmar que una dieta concreta consiga por sí sola erradicar el SIFO.
El abordaje nutricional debe orientarse principalmente a mejorar la tolerancia digestiva, evitar restricciones innecesarias y favorecer un patrón de alimentación saludable.
Objetivos nutricionales
- Reducir el consumo de azúcares libres y alimentos ultraprocesados.
- Mantener un aporte adecuado de proteínas, grasas saludables, vitaminas, minerales y fibra según tolerancia.
- Individualizar la cantidad y el tipo de hidratos de carbono según los síntomas.
- Evitar dietas excesivamente restrictivas que puedan favorecer déficits nutricionales.
- Mejorar la diversidad dietética progresivamente cuando la tolerancia digestiva lo permita.
- Tratar de forma específica otras alteraciones digestivas que puedan coexistir.
¿Hay que eliminar el azúcar si tienes SIFO?
Reducir el consumo de azúcares añadidos, bebidas azucaradas, bollería y productos ultraprocesados forma parte de un patrón alimentario saludable y puede resultar útil dentro del abordaje nutricional.
Sin embargo, esto no significa que sea necesario eliminar todos los hidratos de carbono o la fruta. Las restricciones deben adaptarse al paciente, a sus síntomas y al resto de su alimentación.
¿Hay que eliminar pan, setas, queso o alimentos con levaduras?
No existe evidencia suficiente para afirmar que consumir alimentos elaborados con levaduras, setas, quesos o alimentos fermentados provoque directamente un SIFO o impida su resolución.
La presencia de levaduras en determinados alimentos no implica que estas vayan a colonizar el intestino delgado. Por ello, no recomendamos eliminar de forma sistemática estos alimentos salvo que exista otra razón clínica o una intolerancia individual.
Dieta baja en FODMAP y SIFO
Una alimentación temporalmente baja en FODMAP puede ayudar a disminuir gases, distensión y otros síntomas digestivos en determinados pacientes, especialmente cuando coexiste síndrome de intestino irritable.
Sin embargo, una dieta baja en FODMAP no debe considerarse un tratamiento antifúngico ni una estrategia capaz de erradicar el SIFO. Además, su fase restrictiva debe ser limitada y seguida de una reintroducción progresiva para evitar restricciones nutricionales innecesarias.
Probióticos y suplementos para SIFO
Se han investigado distintos probióticos, extractos vegetales y sustancias con actividad antimicrobiana o antifúngica in vitro. Sin embargo, la evidencia clínica disponible para utilizarlos específicamente como tratamiento del SIFO sigue siendo limitada.
Por este motivo, productos como ácido caprílico, aceite de orégano, berberina, ajo, extracto de semilla de pomelo u otros preparados herbales no deben presentarse como sustitutos de un tratamiento antifúngico cuando este está indicado.
También se está estudiando el posible papel de diferentes probióticos en la regulación de la microbiota y del micobioma intestinal, pero todavía no existe un protocolo probiótico específico y suficientemente validado para tratar el SIFO.
La utilización de Saccharomyces boulardii debe valorarse individualmente y requiere especial precaución en personas inmunodeprimidas o con determinados factores de riesgo.
¿Pueden coexistir SIFO y SIBO?
Sí. El sobrecrecimiento bacteriano y fúngico pueden aparecer simultáneamente porque algunos factores predisponentes, como los trastornos de la motilidad intestinal o las alteraciones del ecosistema intestinal, pueden favorecer ambos procesos.
Esto es importante porque tener síntomas persistentes después de un tratamiento para SIBO no significa automáticamente que exista SIFO. Antes de iniciar nuevos tratamientos conviene revisar el diagnóstico, valorar posibles factores predisponentes y descartar otras enfermedades digestivas.
¿Es lo mismo SIFO que candidiasis intestinal?
El término “candidiasis intestinal” se utiliza con frecuencia de manera muy amplia, pero no es exactamente equivalente a SIFO.
El SIFO hace referencia específicamente a un sobrecrecimiento de hongos en el intestino delgado asociado a síntomas gastrointestinales. Aunque las especies de Candida son las identificadas con mayor frecuencia, la presencia de Candida en el tubo digestivo no significa necesariamente que exista una infección o un sobrecrecimiento patológico.
Cuándo consultar si sospechas SIFO
Los síntomas del SIFO son muy poco específicos, por lo que antes de realizar dietas restrictivas o tomar antifúngicos y suplementos por cuenta propia es recomendable realizar una valoración clínica.
Especialmente si existe pérdida de peso involuntaria, anemia, fiebre, sangre en las heces, diarrea persistente, vómitos recurrentes o dolor abdominal intenso, es importante descartar otras causas médicas.
En Dieta Coherente planteamos el tratamiento nutricional de las alteraciones de la microbiota de forma individualizada, teniendo en cuenta los síntomas, el diagnóstico médico, los factores predisponentes y la tolerancia alimentaria de cada persona.
Preguntas frecuentes sobre SIFO
¿Cómo saber si tengo SIFO?
Los síntomas no permiten diagnosticarlo por sí solos. La prueba más directa es el cultivo de una muestra obtenida mediante aspirado del intestino delgado, aunque se trata de una técnica invasiva y no disponible de forma rutinaria en todos los centros.
¿Existe un test de aliento para SIFO?
No. Los test de hidrógeno y metano utilizados para estudiar SIBO e IMO no están validados para diagnosticar un sobrecrecimiento fúngico.
¿Puede aparecer SIFO después de tomar antibióticos?
El uso prolongado de antibióticos puede alterar el equilibrio de la microbiota y se considera uno de los posibles factores predisponentes para el sobrecrecimiento fúngico, aunque tomar antibióticos no significa necesariamente que vaya a desarrollarse SIFO.
¿Puede haber SIBO y SIFO a la vez?
Sí. Ambos pueden coexistir y compartir factores predisponentes y síntomas, por lo que el diagnóstico debe individualizarse.
¿La dieta baja en FODMAP cura el SIFO?
No. Puede ayudar a controlar síntomas como gases o distensión en determinados pacientes, pero actualmente no existe evidencia suficiente para considerarla un tratamiento capaz de erradicar el sobrecrecimiento fúngico.
Bibliografía científica
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